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La Sonda Galileo - como un flamante meteoro - quedó registrado en la historia por ser la primera nave creada por los humanos en ingresar a la atmósfera de un planeta exterior, el gigante Júpiter este pasado jueves 7 de diciembre de 1995.
Esta sonda ingresó en la densa capa nubosa (cubierta completamente por nubes) que recubre al planeta Júpiter a una velocidad de alrededor de 170 mil kilómetros por hora y, una vez que logró entrar en contacto con las nubes de aquel planeta bajo aproximadamente 650 kilómetros a través de la densa turbulencia y sobre los violentos vientos que azotan y agitan a la atmósfera de aquel distante planeta.
El descenso de esta sonda proveerá información directa por primera vez sobre la naturaleza del planeta más grande del Sistema Solar. La sonda realizó una misión de recabar información directamente de Júpiter para identificar los componentes de su atmósfera así como las proporciones para tratar de entender la historia de este planeta y por ende comprender aun más el origen de nuestro Sistema Solar.
La sonda (así llamada por ser un pequeño artefacto construido para realizar tareas específicas en ambientes donde seria muy difícil que algún ser humano las realizara directamente) fue construida para ser transportada por la nave conocida como Orbitador Galileo, con el objetivo de estudiar y reunir valiosa información científica sobre el Sistema Solar. Además de los estudios realizados por el orbitador sobre el Sol, la Tierra y otros objetos del Sistema Solar, el objetivo primordial fue de realizar un extenso viaje hasta las proximidades del planeta Júpiter para estudiarlo y depositar la sonda que entraría a las nubes del planeta enviando información sobre lo que encontrara a su paso y terminar perdida y destruida por la peligrosa atmósfera corrosiva de Júpiter. El orbitador aún continua con sus estudios.
Este conjunto de sonda y orbitador Galileo, nombradas así en honor del primer astrónomo que dirigió un telescopio para lograr comprender más sobre ese planeta (Galileo Galilei científico italiano del renacimiento europeo), fueron puestos en el espacio por el transbordador espacial Atlantis en octubre de 1989. La sonda se separó del orbitador aproximadamente el 13 de julio para iniciar su viaje directo hacia Júpiter.
Pero ¿cómo se construye una sonda para viajar tan lejos y después enviarnos información desde allá antes de quedar destruida? Bien, la sonda es un pequeño aparato (parecido a un satélite) que pesa un poco mas de 300 kilogramos. Está compuesta de una firme coraza que soportará el embiste del calentamiento por rozar con la atmósfera y con un módulo cargado de instrumentos científicos.
La sonda ingresó a la atmósfera a una velocidad similar a la que logró tener el cometa Shoemaker-Levy al impactarse también con este planeta. ¡Una velocidad tan grande que podría llegar de Mexicali B.C a Mérida Yuc. en aproximadamente 80 segundos!
Una vez que entró en contacto con la atmósfera soltó un gran paracaídas para aminorar un poco su velocidad, así descendía lentamente en el helio e hidrógeno atmosférico a una presión de alrededor de diez veces la presión atmosférica de nuestro planeta. Un vez que haya pasado por las nubes una pequeña computadora electrónica recibió la información, la procesó, la codificó y transmitió la señal codificada hacia el orbitador en forma de ondas de radio el cual las almacenó para ser inmediatamente después enviadas a los centros de análisis de la Tierra. La sonda fue diseñada para viajar de 60 a 70 minutos dentro de las nubes a presiones cada vez más intensas de hasta 25 veces la presión atmosférica de la Tierra antes de perder el contacto y perderse entre la agitada atmósfera.
Los objetivos de esta misión espacial es de tener una visión tridimensional de la estructura de Júpiter y de sus nubes. Entender su compotamiento “climático”, su increíble coloración, las agitadas rachas de vientos a velocidades muy por arriba de los que alcanzan los vientos en la Tierra. Además de los datos obtenidos por debajo de las nubes, hasta ahora desconocidos por los científicos.
La sonda cargó dentro de sí siete instrumentos científicos para realizar sus estudios. Estos estudiaron la radiación producto del campo magnético de Júpiter así como la temperatura, presión, medición de la densidad y composición química.