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Sección Eureka
Kometé (Cabellera)
Por Javier Aburto Aburto
A cientos de miles de millones de kilómetros más allá del planeta Plutón, se cree que existe un enjambre o una nube de objetos formados de roca, polvo y gases congelados. Por esta razón, los astrónomos consideraban a tales objetos como “bolas de nieve sucia”, en el supuesto de que su contenido pétreo era mínimo y que su principal componente sería el hielo. Pero, con el envío de naves al encuentro de esos cuerpos semiesféricos, se pudo comprobar que la roca y el polvo meteórico resultaban ser mucho más abundantes de lo especulado y, ahora, se les imagina más bien como “bolas de lodo congelado”...
Esos materiales serían los residuos de la nebulosa que dio origen a nuestro Sistema Solar, hace unos 4 mil 500 millones de años, los cuales habría repelido el Sol con su radiación y su flujo de partículas atómicas hasta el exterior del sistema planetario. De hecho, se calcula que tales objetos podrían encontrarse a un tercio de la distancia a Alfa de Centauro (esto es, a un Año Luz) y, por lo mismo, expuestos a ser perturbados gravitacionalmente por una de las dos estrellas, como se cree que realmente sucede. Así, debido a tales perturbaciones, algunos de esos objetos inician un viaje hacia el interior de nuestro Sistema Solar, en una jornada que bien pudiera tomarles miles o hasta millones de años en completar...
Pese a la tardanza, en algún momento el objeto llega a las inmediaciones de la órbita de Saturno, donde es recibido por la radiación y el viento solares los cuales, al tocar los hielos de los viajeros, inician una espectacular transformación, por suerte casi siempre observable desde la Tierra.
En efecto, con el calor y demás radiaciones solares los hielos se subliman (pasan del estado sólido directamente al estado gaseoso.) Al evaporarse, liberan consigo a millones de partículas de polvo. Tanto los gases como el polvo son repelidos por el “viento solar”. El resultado será que, en algún amanecer o atardecer aquí en la Tierra, veremos el cielo rasgado por un majestuoso cometa que, día a día, en la medida que se acerca al Sol, hará sus caudas más y más largas y vistosas...
Decimos “caudas” porque los cometas con frecuencia presentan dos: una de gas, de color azul, que el viento solar repele con facilidad y que aparece recta, en sentido contrario al del Sol. La otra, amarillenta, de partículas de polvo, se resiste más a esa repelencia y, por ello, aparece curvada.
A los cometas que visitan nuestros cielos en lapsos de no más de doscientos años se les llama “de periodo corto”. Son más bien numerosos y esto determina que casi año con año tengamos cometa, que podremos observar si las condiciones lo favorecen y si sabemos dónde y cuándo buscar. Otros muchos, con ciclos de miles o millones de años, son los “de periodo largo”. Como ejemplo de estos últimos, recordamos al Kohoutek, el cual fue visto en 1973 y regresará a nuestras vecindades espaciales dentro de 50 mil años... También el Hale-Bopp (ya visible desde el pasado mes de Octubre), cuya anterior aparición se calcula ocurrida hace 5 mil 900 años.
Si un cometa desarrolla una cabellera (emanación gaseosa que rodea al núcleo) y una cauda o cola gigantescas, estos elementos pueden alcanzar millones de kilómetros en el espacio. Así considerados, los cometas son los objetos más voluminosos del Sistema Solar, con excepción de la Corona Solar. Pero en las condiciones que se encuentran los cometas en la llamada “Nube de Oört” (la región transplutoniana antes referida), resultan ser los más pequeños componentes de nuestro Sistema Solar, con sólo unos cuantos kilómetros de largo y de ancho. Y así, pese a sus millones de kilómetros de extensión, tú podrías colocar los átomos de gas de toda una cauda cometaria dentro de una caja de cerillos.
Cuando la radiación del Sol calienta los átomos de gas, estos reemiten la energía en otro tono de color y, al liberarse las partículas de polvo, se van quedando dispersas por el espacio, actuando como millones de pequeños espejos que reflejan la luz del Sol...
¿Te imaginas el espectáculo...? Pues no te lo pierdas. Infórmate acerca del modo en que puedes observar durante estos meses al cometa Hale-Bopp.