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Sección Eureka
La Tierra completa un giro sobre su propio eje al cabo de un día. Este es un movimiento del que todos estamos conscientes, pues gracias a él podemos disfrutar del día y de la noche. Podemos saber fácilmente cuánto tarda nuestro planeta en dar un giro completo alrededor de su eje: Por ejemplo, basta con que tomemos el tiempo que transcurre entre un amanecer y el siguiente.
Sin embargo, hay otro movimiento que realiza la Tierra del cual pocas personas están enteradas. Nuestro planeta también “cabecea” como un trompo que gira sobre el piso (véase el diagrama.) Pero no hay por qué sentirse culpable de no haberse percatado antes de su existencia, pues se trata de un movimiento extremadamente difícil de detectar: Uno solo de esos “cabeceos” de la Tierra toma cerca de 26 mil años en completarse.
Este “cabeceo” (tanto si es el de nuestro planeta como si se trata del de un trompo) recibe el nombre de movimiento de precesión.
La precesión del eje de rotación de la Tierra ocasiona que la posición aparente del polo Norte varíe. Al cabo de 13 mil años, la estrella brillante más cercana al polo Norte será Vega, no Polaris (esta última actualmente conocida como “Estrella Polar.”)
También resulta interesante el hecho de que el movimiento de precesión terrestre causa que las constelaciones se muevan a lo largo de la eclíptica (la línea imaginaria a través de la cual viaja el Sol durante el año.) Las cartas astrológicas utilizadas para construir horóscopos (los cuales, dicho sea de paso, parecen no tener bases científicas algunas) tienen más o menos un signo de retraso respecto de las posiciones actuales de las constelaciones del Zodiaco. Esto llegó a ocurrir debido a que la astrología fue sistematizada hace cosa de 2 mil años, sin tomar en cuenta el movimiento de precesión de la Tierra.
Un trompo comienza a “cabecear” cuando pierde parte de su energía de movimiento por causa de la fricción. A partir de ese momento, el trompo se va inclinando más y más, hasta que finalmente cae.
El eje de rotación de la Tierra está inclinado alrededor de 23 y medio grados respecto de la vertical. Hay quienes se preguntan si a la Tierra le pasará como a los trompos: que su eje se vaya inclinando más y más cada vez respecto de la vertical, conforme vaya “cabeceando.”
A ciencia cierta, todavía no se conoce la respuesta de esa pregunta. Veamos por qué.
El movimiento de precesión terrestre es provocado por los “jalones gravitacioneles” que la Luna y el Sol ejercen sobre el Ecuador. La Luna y el Sol también son causantes del crecimiento y del decrecimiento de las mareas oceánicas.
Es importante recordar que el movimiento de las mareas ocasiona que el giro de la Tierra sea más lento unas veces que otras.
Si sólo la Luna ejerciera acción gravitacional hacia nuestro planeta, la Tierra se encontraría forzada a enderezar su eje de tal suerte que siempre fuera perpendicular a la órbita lunar. Entonces el eje de nuestro planeta estaría completamente vertical. Pero el Sol, mientras tanto, también ejerce su poder atractor hacia la Tierra. De manera que tenemos una especie de competencia de jalar cuerdas en la que, en lugar de haber dos competidores, existen tres. Incluso los expertos son aún incapaces de predecir qué pasará en ese sistema caótico.
Deberán pasar muchas cosas antes de que sepamos con certeza si el eje terrestre se inclinará progresivamente como el de un trompo o no. Una vez más, el hombre deberá hacer gala de todo su ingenio para resolver este enigma que le plantea la naturaleza.
Pero, por lo pronto, disfrutemos de nuestro viaje por el Universo a bordo de este hermoso trompo azul llamado Tierra.