Tags:
,
Tags del sitio
Sección Eureka
El Big Bang y las Amebas
Autor: Blanca Estela Barrera
El hombre, en su constante deseo de conocer, ha intentado dar
explicación a los fenómenos que ocurren en el mundo. La curiosidad
del ser humano es tan grande que lo ha llevado, incluso, a ir más allá
de las reglas religiosas y morales.
Una de las cuestiones que más frecuentemente es objeto de análisis e
investigación es la que se refiere al origen del Universo. De esto
han nacido numerosas teorías.
Los autores de mitos inventaron fábulas, dando un enfoque mágico al
tema. Pero en la actualidad, estamos más familiarizados con la
historia de la Creación que nos ofrecen los primeros capítulos del
Génesis.
Hasta el siglo xviii, el mundo aceptó la interpretación dada a la
versión bíblica pero, con el desarrollo de las ciencias, algunas
personas comenzaron a dudar y propusieron nuevas explicaciones. Entre
las teorías que han sido expuestas se encuentra la del Big Bang, que
supone que el Universo fue creado a partir de la explosión de un
huevo cósmico en el que estaba contenida toda la materia. Sin
embargo, como en toda teoría, surgen algunas dudas. Por ejemplo, de
dónde procede la materia que formó el "huevo cósmico"? Algunos
astrónomos sugieren que el Universo se originó como un gas
extraordinariamente tenue, que se fue contrayendo de manera gradual
hasta constituir una masa de gran densidad que, al fin, estalló. Sin
embargo, persisten las dudas como ésta: Si el Universo se origina en
una gran explosión, dónde es que ésta ocurrió?
El Dr. Daniel Sudarsky, del Instituto de Ciencias Nucleares (UNAM),
publicó en la revista Ciencia y Desarrollo (Conacyt, Enero/Febrero
1996) un artículo que pretende dar respuesta a la cuestión anterior.
En este caso se sirve de una colonia de amebas (hay que recordar que
las amebas son parásitos que se alojan en el aparato digestivo) y
supone que estos microorganismos, que se encuentran en un tubo de
ensaye, son descendientes de una sola ameba.
Si tomamos en cuenta que las amebas, para reproducirse, no mueren,
sino que se dividen, entonces carece de sentido preguntar cuál de
todas las amebas es la progenitora. Es decir, si la progenitora se
divide en dos, es válido considerar que las dos amebas hijas poseen
las caracteristicas de la original; que la identidad de la ameba madre
trasciende en el tiempo, pero que ninguna de las dos amebas
resultantes es la progenitora.
Según el Big Bang, el Universo se está expandiendo y, al remontarnos a
sus orígenes, la materia tiende a ser más concentrada, de modo que el
comienzo corresponde a una gran explosión. Por lo tanto, es natural
preguntar dínde ocurrió ésta. En el caso de las amebas, se asume que
el concepto de identidad en un ser permanece en el tiempo. En el caso
del Universo, lo que se asume es que la identidad de un punto del
espacio tenga también permanencia en el tiempo.
Lo más normal es que imaginemos al Big Bang como una explosión
ocurriendo en un punto del espacio vacío que estaba allí antes de la
explosión. Pero la situación de la explosión que dio origen a nuestro
universo es sustancialmente diferente. Antes de la explosión no había
espacio y, por tanto, la explosión no ocurre en un "lugar".
Inmediatamente después de la explosión que da origen tanto a la
materia como al espacio, el espacio existente es muy pequeño y está
totalmente lleno del material de la explosión. Como en el caso de las
amebas, se puede decir que la explosión ocurrió en todos los puntos
del Universo, o que no ocurrió en ninguno de ellos.
Lo anterior depende de si decidimos asignar a todos los puntos del
Universo la identidad del punto en el que se originó (para el caso de
las amebas, las dos resultantes de la división poseen la identidad de
la original), o de si decidimos no asignar a los puntos resultantes la
identidad del punto original (que, en el caso de las amebas, equivale
a decir que la identidad de la original desaparece al dividirse ésta y
que, de las amebas resultantes, ninguna es la progenitora.)
En resumen, el Dr. Sudarsky expresa que el Universo se origina en una
explosión, pero que en ningún momento existe una región del espacio
que se pueda llamar "el centro de la explosión", y que es
igualmente válido decir que la explosión ocurrió "en todas
partes" como el decir que "no existe el lugar" donde ésta
ocurrió.