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Sección Eureka
Hasta hace poco tiempo, los impactos de cuerpos provenientes del espacio exterior eran considerados por muchos científicos como fenómenos interesantes, mas no se les confería una gran importancia en el espectro de los procesos geológicos que afectan a nuestro planeta. El concepto de la importancia de los procesos de impacto, sin embargo, ha cambiado radicalmente gracias a los estudios de los planetas vecinos, ya que todas las superficies planetarias tienen cráteres de impacto.
En los estudios realizados en los cuerpos planetarios que han conservado partes de sus superficies primitivas, se ha demostrado que el impacto resultó ser un proceso geológico dominante en todo el Sistema Solar. Por ejemplo, las superficies más antiguas de la Luna ("antiguas" en el sentido de que han permanecido sin cambios causados por fenómenos lunares durante mucho tiempo) están literalmente saturadas con cráteres de impacto, producidos por un intenso bombardeo al menos cien veces más grande que el actual flujo de impactos.
La forma de los cráteres de impacto cambia en relación con el diámetro del cráter. Este cambio en la morfología de acuerdo con el tamaño está bien ilustrado por algunos cráteres lunares. Sólo los más pequeños cráteres poseen una forma cóncava "bonita" (como cortezas de coco.) En la medida que el diámetro del cráter se incrementa, la inclinación de las paredes internas y el rebote a causa de la depresión del suelo crean progresivamente un borde bien marcado y un pico central. En cráteres de diámetro aún mayor, el pico central es reemplazado por uno o más anillos con sus respectivos picos.
Esa misma progresión en la morfología de los cráteres ha sido observada a lo largo de todo el Sistema Solar, incluso en la Tierra. Sin embargo, los cráteres terrestres no están bien preservados y, por consecuencia, son más difíciles de clasificar. Una diferencia notable que existe entre los cráteres lunares y terrestres es el menor rango de diámetros par cada tipo morfológico en la Tierra. Esta diferencia se debe la más alta aceleración gravitacional terrestre.
En la Tierra, los tipos básicos de estructuras de impacto son: 1.- Estructuras simples (hasta de 4 kilómetros de diámetro, de forma cóncava), y 2.- Estructuras complejas (normalmente de 4 o más kilómetros de diámetro, con un pico central y/o anillo.)
Los fragmentos de los meteoritos sólo se encuentran en los cráteres más pequeños y son rápidamente destruidos por el entorno terrestre. Para eventos de impacto en la Tierra cuyos cráteres tienen un diámetro aproximado de 1 kilómetro, la presión y la temperatura producidas durante el impacto suelen ser suficientes para licuar (e incluso para evaporar) el cuerpo de impacto y algunas de las rocas impactadas. En tales casos, el reconocimiento de ciertas deformaciones de minerales y rocas (llamado "metamorfismo de choque"), las cuales sólo son producidas bajo condiciones extremas de presión y temperatura, es un excelente indicador de un impacto.
A pesar de que el número de cráteres de impacto conocidos en la Tierra es relativamente pequeño, constituye una fuente importante para entender el fenómeno de impacto. El estudio de estos cráteres, de hecho, ha dejado de ser de interés exclusivo de la Geología, sino que se ha hecho extensivo a la Geofísica y a la Geoquímica. Los cráteres de impacto terrestres también han proporcionado datos importantes acerca de su estructura. De hecho, en algunos casos, el gran tamaño de los cráteres de impacto terrestres (de hasta 300 kilómetros de diámetro) requiere de observación a través de satélites para obtener una vista global de su estructura.
La tendencia a descartar los procesos de impacto como un factor importante de la reciente historia geológica terrestre sufrió un duro golpe en 1980, cuando se mostró que los sedimentos del Cretáceo-Terciario (K-T) se diseminaron a todo lo largo y ancho del mundo debido a un evento de impacto mayor, el cual fue la causa de la extinción masiva de los dinosaurios. La aceptación de la hipótesis de impacto relacionada con el K-T no fue aceptada instantáneamente por la comunidad científica, y originó una fuerte controversia y un debate continuo durante algunos años. Hoy en día, algunos investigadores aún niegan que exista evidencia suficiente como para asegurar que un impacto mayor ocurrió en el lapso al cual pertenecen los sedimentos del K-T.
Tal vez dentro de algunos años será posible relacionar aún más estrechamente a los cráteres de impacto con muchos de los cuestionamientos que más han intrigado a los hombres desde hace mucho tiempo. Ya sea que las teorías relacionadas con los cráteres de impacto sean probadas o desechadas, es muy posible que, a partir de su estudio, muchas de esas interrogantes sean por fin contestadas satisfactoriamente.